Llega un nuevo tipo de turista, el "hipotecado".
Parece que lleva tiempo acechándonos y que al fin quiere lanzarse sobre su presa. Las previsiones económicas no son muy halagüeñas y como siempre es al ciudadano medio a quien ese temido monstruo llamado crisis quiere engullirse el primero. Ante tal panorama se hace obviamente necesario renunciar a algunos gastos que consideramos superfluos. En consecuencia, suelen ser las vacaciones las primeras víctimas de estos forzosos recortes presupuestarios familiares.
Pero, ¿realmente no nos queda otra opción? ¿tendremos que sobrellevar la crisis sin el consuelo de alguna escapadita? Depende en gran medida de nuestra propia escala de prioridades. En otros países, por ejemplo en Alemania, en épocas difíciles desde luego sacrifican gastos innecesarios, pero se resisten a renunciar a sus vacaciones. En España quizá ya empezamos a ir por ese camino y los expertos hablan ya de un nuevo tipo de turista, el "turista hipotecado", que en sus viajes hace el menor gasto posible, pero que al fin y al cabo viaja.
El secreto está, como decimos, no ya en privarnos de un merecido descanso en algún destino con encanto, sino en saber escoger el producto que mejor se adapte a nuestro sufrido bolsillo. En este sentido, el turismo nacional de interior nos ofrece multitud de posibilidades sin tener que tirar la casa por la ventana. Lugares cercanos que no nos supondrán un excesivo desembolso en desplazamientos, y acogedores alojamientos a precios más que asequibles, desde los siempre económicos campings a casas rurales compartidas con un buen grupo de amigos para pasarlo bien y de paso abaratar costes, con la posibilidad incluso de cocinar uno mismo. Otra sabia estrategia es la de estar atentos a las ofertas y promociones de última hora o en épocas de temporada baja, que aparecen periódicamente anunciadas en la página principal de Paralelo 40.
En fin, como se suele decir, querer es poder y en nuestras manos está el no dejar que la crisis nos deje encerrados en casa hasta que la tormenta amaine.
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